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Publicado por Judith Segura Medina · 21 sept

San Miguel, la cosecha y los logros

Cuidar, compartir y agradecer

Tepoztlán celebra el pericón y los primeros elotes el 29 de septiembre con la fiesta de San Miguel.  En Koru celebramos nuestra fiesta de San Miguel llevando a los chicos al campo a cosechar elotes, para encontrarnos con una tradición que en Tepoztlán sigue profundamente ligada a la tierra, al maíz y a la vida comunitaria. Salir de la escuela y entrar en la milpa permite a los niños vivir con sus propias manos aquello que esta época del año nos recuerda que los alimentos tienen un origen, que la tierra requiere de nuestro cuidado y cariño y que una cosecha es motivo de dar gracias y celebrar.

El 28 se celebra el Día del Pericón o Día de los Elotes, cuando comienza simbólicamente la primera cosecha del maíz tierno; el 29 se celebra a San Miguel Arcángel, sobre todo en el barrio de San Miguel donde se hace la fiesta y en las casas ofrecen mole y elotes. 

¿Cómo se celebra en Tepoztlán?

El 28 de septiembre las familias se reúnen en los campos para cortar los primeros elotes. Se entra a la milpa, se eligen los elotes tiernos, se encienden fogones y se asan para compartirlos con familiares, amigos y vecinos. En algunas comunidades de la región esta convivencia recibe el nombre de elotada. Por eso, para nosotros, llevar a los niños a cosechar elotes no es solamente una actividad al aire libre. Es una manera de acercarlos a un conocimiento que durante generaciones ha pasado de padres y abuelos a hijos: reconocer el momento de la cosecha, entrar con respeto a la milpa, agradecer sus frutos y compartirlos con otros.

El amarillo del pericón

De esta época es esta flor amarilla hermosa que llamamos pericón o yauhtli (Tagetes lucida es su nombre cioentífico), una flor amarilla y aromática que florece precisamente al final del temporal y que está estrechamente vinculada con la cosecha del maíz. El INAH señala que el yauhtli forma parte de la memoria biocultural de Morelos y que su presencia está asociada desde tiempos antiguos con el ciclo agrícola y con las primeras cosechas de maíz. 

Con esta flor se elaboran las famosas cruces de pericón, uno de los símbolos más característicos de estas fechas en Tepoztlán y en otros pueblos de Morelos.

La cruz se arma entrelazando y acomodando pequeños ramos de pericón hasta formar una figura de cuatro brazos. Tradicionalmente se coloca el 28 de septiembre, antes de la llegada del día de San Miguel, en las cuatro esquinas de las milpas, así como en puertas, ventanas, casas, comercios, automóviles y otros espacios que se desean proteger. 

La tradición atribuye a esta cruz una función protectora. Según las creencias que acompañan la celebración, durante el 28 de septiembre las fuerzas del mal pueden amenazar los cultivos y los hogares; la cruz de pericón protege aquello que ha sido trabajado y cuidado durante el temporal. Al día siguiente, 29 de septiembre, San Miguel Arcángel aparece como la figura que vence al mal y protege a la comunidad. 

Tradición indígena y celebración de San Miguel

Una de las riquezas de esta celebración es precisamente la manera en que diferentes tradiciones se han encontrado a lo largo del tiempo. Investigaciones antropológicas realizadas en la región señalan la relación entre el ciclo del maíz, el yauhtli y antiguas concepciones indígenas sobre la lluvia, el viento y las primeras cosechas, junto con la celebración católica de San Miguel Arcángel. El resultado es una tradición viva, donde el calendario agrícola y el calendario religioso se entrelazan. El maíz tierno, la flor amarilla, la milpa, la familia y San Miguel forman parte de un mismo paisaje cultural.

En Tepoztlán, la celebración también se vive en las calles y en el barrio de San Miguel. Las capillas se adornan con flores, se escuchan campanas y música, y las familias participan en las actividades de la fiesta.

San Miguel en Koru

Al celebrar San Miguel en Colegio Koru, queremos acercarnos a esta tradición desde la experiencia de los niños: caminar hacia el campo, tocar la tierra, cosechar los primeros elotes, reconocer el pericón y compartir los frutos de la milpa.

La fiesta de San Miguel nos habla de valor, pero también de algo muy concreto y cotidiano: cuidar aquello que nos sostiene. La tierra es el alimento, la comunidad y los vínculos que construimos.

Esta celebración de la tierra, la comunidad y la fuerza interior nos ayuda a trabajar en los chicos lo importante que es el cuidado cotidiano de nostros mismos, nuestros vínculos y el entorno.

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