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Publicado por Judith Segura Medina · 6 oct

¿La misma historia?

Por un mejor aprendizaje

El valor de la repetición en el aprendizaje

“¿Por qué se tiene que leer otra vez el mismo cuento?”

“¿Por qué tenemos que hacer otra vez esta actividad?”

“¿No lo aprendieron ya?”

Algunas familias nos han transmitido algunas valiosas preguntas.

Desde la perspectiva que Rudolf Steiner desarrollada en la Sexta conferencia de Metodología y didáctica de la pedagogía Waldorf, aprender no consiste únicamente en comprender algo una vez y después recordarlo. Lo que un niñ@ recibe en la escuela es algo que puede seguir trabajando interiormente, incluso cuando el chico todavía no es capaz de comprenderlo plenamente.

Steiner describe un proceso en el que primero el niño se familiariza con el sentido de aquello que se le presenta; después lo asimila, posteriormente puede volver sobre ello y, finalmente, aquello que había quedado oscuro puede llegar a aclararse.

Esto significa que la comprensión puede necesitar tiempo.

Hay cosas que un niño escucha, vive o experimenta hoy y que solamente podrá comprender plenamente cuando vuelva a encontrarse con ellas años después. 

Al regresar sobre el mismo contenido, el chic@ puede descubrir algo nuevo porque su propia experiencia y madurez han cambiado.

Así pues repetir no significa hacer exactamente lo mismo de manera mecánica. Puede significar volver a encontrarse con algo desde un lugar nuevo.

La repetición permite que algo madure

Muchas cosas que el niño recibe en un momento determinado pueden ser comprendidas más adelante. Cuando se vuelve sobre ellas es posible incorporar lo que antes había sido asimilado y, a partir de ahí, profundizar.

Por eso se propone que determinados temas fundamentales sean retomados año tras año, permitiendo que se amplíen progresivamente.

Por ejemplo, la geometría puede presentarse de una manera en primer grado, ampliarse en segundo y retomarse nuevamente en tercero. El contenido permanece, pero la profundidad con la que puede ser vivido y comprendido cambia.

Esto también puede ayudarnos a comprender por qué una historias o cuento se lee una y otra vez, ya sea porque el maestro así lo propone o porque la o el alumno lo pide una y otra vez.

Para un adulto, “otra vez el mismo cuento” puede parecer repetición. Pero para el niño, en cambio, cada encuentro puede tener diferentes matices.

Los seres humanos tenemos
una disposición hacia el ritmo

Uno de los fundamentos centrales de esta conferencia es que el ser humano tiene una profunda disposición para lo rítmico. No solamente nuestro organismo físico se acostumbra al ritmo. También nuestra vida interior participa de él.

Por eso la educación debe considerar el ritmo de la vida, los ciclos naturales, y no solo una organización racional de los contenidos.

Repetir, no es simplemente insistir. Es volver, reconocer, profundizar y permitir que algo encuentre su momento y madure.

¿Qué ocurre cuando repetimos un cuento?

Cuando volvemos a leer un cuento conocido, el niño ya no se encuentra completamente ante lo desconocido. Hay algo que reconoce, algo que espera y algo que puede anticipar.

Esa familiaridad puede permitirle recibir otros aspectos del relato.

Quizá la primera vez escuchó la historia principalmente a través de sus imágenes. La siguiente vez puede descubrir una frase, un gesto, un personaje o una relación que antes había pasado inadvertida. Y en otro momento de su desarrollo, incluso años después, puede comprender algo que antes solamente había escuchado.

Lo que fue sembrado anteriormente puede volver a encontrarse y adquirir un nuevo significado.

Fuente: Steiner. R. Metodología y didáctica de la pedagogía Waldorf, editorial Juan Berlín.

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